Foto: Daniel Naranjo

El 28 de noviembre del 2016, sin duda fue uno de los días más oscuros en la historia del fútbol. En el trágico accidente del avión donde viajaba Chapecoense para disputar la final de la Copa Sudamericana ante Nacional en Medellín, murieron 71 personas, entre ellas 19 jugadores, 14 miembros de la comisión técnica y nueve directivos del club Chapecoense. Solo seis ocupantes sobrevivieron: una azafata, un técnico de aviación, un periodista y tres jugadores.

Más allá de todo lo que se dijo en su momento sobre la negligencia del piloto  del vuelo 2933 de LaMia y de la misma empresa por falta de combustible al momento del despegue, que terminó con la desaparición de la aeronave cuando estaba por aterrizar en el aeropuerto internacional de Rionegro, lo más importante hoy es rendirles homenaje, recordar a las víctimas y sobre todo a sus familias que sufrieron la desaparición de sus seres queridos.

Ayer, dos helicópteros de la Fuerza Aérea de Colombia dejaron caer su ofrenda en la plaza central de La Unión, cerca de la montaña donde el Chapecoense encontró la muerte camino a la gloria (Cerro El Gordo).

“La gloria estaba cerca (…) la tragedia apagó ese sueño. Mis amigos chapecoenses nunca los olvidaremos, ‘nunca os esqueceremos'”, afirmó Andrés Botero, presidente de Nacional, quienes también estuvieron en el sentido homenaje y donde también fueron reconocidos por el noble gesto de entregarle la Copa Sudamericana de aquel año a ‘Chape’.

Este homenaje, incluyendo los que se van a hacer en el fútbol colombiano y los realizados en el balompié internacional, es para decirles que aún los recordamos, que pasarán muchos años, pero aquel doloroso instante, incluyendo todas las historias de vida, seguirán en nuestros corazones; no olvidaremos a las víctimas y menos a las personas que siguen con vida, pues son la representación del resiliente pueblo de Chapecoense.

Estamos contigo Chapecoense. #VamosChape.

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